Y aunque sé que es una ilusión óptica, sólo visible a mis ojos, que hace que cuando está cerca del horizonte se me muestre más grande, hoy de repente apareció entre los edificios y creí por un momento que podría sumergirme dentro de ella.
Y aunque sé que son superficies provocadas por antiguas erupciones volcánicas, hoy he querido ver mares, y he soñado con el Mar de la serenidad y el Mar de las Nubes, y no la he llamado Luna, sino Selene...

Mi humilde homenaje a esa luna que tanto nos acompaña, y en el que, de manera casi obligatoria, deben acompañarme Beethoven y Debussy...
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